miércoles, 8 de febrero de 2012

¿Por que ser fotógrafo?

FOTO digitalhambra os informa de que este carnaval junto con Papelería "García Alhambra" os REGALA una foto de estudio (disfrazados o no) si compráis 15 € o más en accesorios de Carnaval o en material de Papelería.  (Oferta no acumulable, válida en la primera compra no en las sucesivas, una foto por cada primera compra) Personas menores de edad autorizados o acompañados de padres o tutores. 

Y además unas reflexiones sobre la fotografía.


¿POR QUÉ SOY FOTÓGRAFO?
                Seguro que esa pregunta os la habéis hecho (o no) alguna vez. Sí, nos gusta trastear con las cámaras, nos gusta mirar a través de los visores o los LCD. Cuando uno se hace fotógrafo (aficionado o profesional) mira las cosas de otra manera. Yo diría que las mira mejor. Pero ¿Por qué? Yo conozco a gente que eran ingenieros o altos ejecutivos y de la noche a la mañana han dejado una vida de lujos o, al menos cómoda y se han colgado una cámara y han pasado a ser gente con menos poder adquisitivo, pero, sin duda más felices.
                ¿Qué tiene un grupo de lentes, una cámara oscura y una película o un sensor que nos engancha? Yo diría que ser fotógrafo no es solo una afición o una profesión, es un modo de vida (y no solo un medio de vida) El día que hice mi primera fotografía no sentí nada en especial, ni siquiera me paré a ver si era buena o mala. La hice y creo que ni siquiera la conservo. Fue otro día, el momento en el que vi en la Casa de Cultura de mi pueblo un cartel “Curso de Fotografía”. Y fui, tenía 13 años en ese momento y la gente que acudía al curso era bastante más mayor que yo. Me preguntaban los monitores eso ¿Por qué te gusta la fotografía? Yo no había regulado ninguna cámara nunca, todo lo había hecho en automático. Pero fue ir a una clase, a otra y mi mente empezaba a pensar en 35 mm. Y, cuando entré en el improvisado laboratorio y revelé mi primera foto en blanco y negro… Ahí sentí que no estaría solo tres meses haciendo fotos.
                Un fotógrafo analiza, cuando lo ve, todo a su alrededor. Sabe, cuando ve otra fotografía desde donde ha sido iluminada. Los hay que pueden hacerte una relación de los datos exif más básicos, solo observando una imagen. La luz, una cosa que no existe físicamente, o por lo menos no se ha probado. Si, se dice que es una energía, pero la energía la sentimos no la tocamos. Y los colores, otra ilusión óptica, nuestro ojo nos muestra lo que quiere y dentro de esas preferencias está el espectro lumínico de los colores que conocemos. Hay muchos otros espectros y otras formas de verlos con algunos instrumentos científicos. Pero hay quien dice que nuestra mente nos muestra lo que es más bello y lo que queremos ver realmente.         
                La fotografía no es algo real. ¿…? Pues claro, una imagen fotográfica representa la realidad, pero desde el punto de vista de la cámara y de sus posibilidades de captar los tonos y luces y sombras. ¿No os habéis preguntado por qué una foto es más clara en un lado y más oscura en otro si nosotros lo vemos igual? ¿Habéis probado a hacer una foto con larga exposición por la noche? ¿No os parece como una de día pero con estrellas? ¿Es eso “real”? Y la fotografía en Blanco y Negro, que subsiste, pese y merced a los grandes avances ¿No es del todo punto irreal ver las cosas en escala de grises? Y hemos convivido con la fotografía en blanco y negro durante más de un siglo  con toda la naturalidad del mundo. Por eso después de esta perorata os digo que un fotógrafo es un ilusionista, un prestidigitador que juega con la luz y con las lentes. A veces comunica a otros, y lo comprenden, lo que hace. Otras veces es como algunos poetas, solo el comprende lo que ha grabado en película o en un sensor. Y sin embargo, a poca gente la verás dejar su cámara olvidada junto a su afición, y, si lo hacen, no son verdaderos artistas.
               
No le preguntes a un pintor que no vende ni un solo cuadro por qué sigue pintando. Si pudiera contestarte te diría ¡Por qué lo necesito! Cualquier hombre o mujer que no cree algo en esta vida no le sacará toda su sustancia. Hay quien pinta, quien escribe, quien esculpe, quien hace papiroflexia, quien educa (también es crear), quien instruye, quien canta, quien baila, quien juega a algún deporte. Eso es lo que nos mantiene jóvenes o con espíritu joven, la ilusión de crear de hacer algo distinto, o por lo menos hacerlo de nuevo. Una persona que no siente la inquietud por algo, puede caer en la depresión o bajar su autoestima. Y nos os engañéis, la creatividad no es algo con lo que nacemos, se puede aprender y para eso se necesita fuerza de voluntad y mucha ilusión.
                Y no penséis que ser fotógrafo es tener un equipo de miles de euros y solo por eso vas a sacar buenas fotos. Yo, que tengo equipos muy sofisticados y otros de andar por casa. Hago, en la mayor parte de los casos el mismo tipo de fotografía con unos y otros. Hay algo más de calidad en un equipo caro, pero casi nadie lo notaría de no ser otro profesional. Y algo muy importante, no fiéis toda vuestra suerte de fotógrafos al equipo. Conozco, igualmente, a gente que con una compacta normalita hace cosas que fotógrafos que llevan años en el tema no podrían ni imaginar. La cámara hace lo que nosotros le decimos (hasta ahora) y somos nosotros, nuestro brazo, nuestros ojos y nuestra mente los únicos que pueden limitar nuestras fotografías.     
                Una imagen vale más que mil palabras. Y hay imágenes que no dicen nada, otras que dicen lo justo, y algunas que lo dicen todo. En cuanto al retrato, el género más popular desde que nació la fotografía, merece un trato aparte. Somos animales sociales, y representar a nuestros semejantes es algo que hacemos desde el inicio de los tiempos. Un retrato puede representar la realidad de la persona. Pero, incluso con fotografías, podemos idealizar, humillar o ensalzar a alguien. Por ello es importante manejar con cuidado estas herramientas. Retratamos en noticias, eventos, ceremonias, fiestas, excursiones, viajes. Algunas veces no valoramos (y más en la era digital) lo que puede suponer fijar una imagen de una persona. De alguna manera es como capturar su espíritu (que decían los indios americanos). Si tenemos la fotografía de una persona la tenemos a ella cerca. Si está lejos, si está indispuesta, incluso si ya no existe sin embargo podemos verla sonriendo o con cara grave pero la tenemos.
                Y, finalmente, ser fotógrafo es acariciar la luz e intentar domesticarla, aunque esto último nunca lo conseguiremos. Pues la luz es rebelde y caprichosa. El día que alguien consiga su sumisión, quizá sería el día que yo perdería el interés por fotografiar.
AUTOR: JUAN GREGORIO GARCÍA ALHAMBRA
FOTÓGRAFO PROFESIONAL
08/02/12

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